sábado, 29 de agosto de 2015

COYUNTURA








Hasta aquí, los pasos del cobarde
con la huella pálida y borrosa; 
hasta aquí, lo frágil de la rosa 
inclinando el porte ante la tarde.




Hasta aquí el escrúpulo del ciego
recelando el ancho del camino; 
hasta hoy, lo vacuo y anodino 
de pedir disculpas sin sosiego.




Hasta esta hora de quebranto
la feroz instancia dilemática; 
hasta hoy, la báscula traumática
de medir el tiempo por espantos. 



Hasta aquí el espíritu del leso; 
hasta aquí, la anemia del que teme
y no quiere abrir aunque se queme
el torreón que lo ha tenido preso. 




Hasta este instante, la fatiga
de arrastrar la piedra hasta la cumbre; 
hasta este punto la quejumbre
de la voz del juez de la conciencia. 








Hasta hoy – no más – con la testuz 
hacia el suelo, para no ver la luz. 



















No más.

















Son lectores de esta página:

¨ En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨ (J.L.B.)

¨  En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨   (J.L.B.)
Silvina Grimaldi Bonin (ARG)