UN DATO




















No te fíes. Me echaron del rebaño.
Mi aureola se enredó en la última cama
donde a alguno despojé de su piyama
para usarlo de alfombra de mi baño.


Si me ves de rodillas, persignate, 
que no es para pedirte los perdones, 
te sugiero blindarte los botones
y que Dios te proteja en el embate.


Y si acaso arriesgás volver al ruedo
a chocar otra vez nuestras espadas, 
no te escondas debajo de la almohada. 
No te olvides que yo no retrocedo.






No me creas jamás, no te descuides…
(que nadie me ha ganado en estas lides).






















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¨ En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨ (J.L.B.)

¨  En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨   (J.L.B.)
Silvina Grimaldi Bonin (ARG)

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