RECUERDOS DEL FUTURO




 
¿Quién llevará en la mirada el color 
de tanto verso labrado en tu honor?
 





















I

Hay en mis ojos luz de otras miradas,
suenan en mí los ecos de otras voces, 
pluralidad de sombras, dichos, poses,
que me articulan con vidas pasadas.



Nadie se muere del todo, los otros
que por azares nos antecedieron,
siguen estando cerca aunque se fueron, 
siguen viviendo- por gracia- en nosotros. 



El Cielo azul que habitan hoy mis muertos
está en la franca inquietud de las manos, 
que en su heredad, impulsan mis hermanos
en un camino infinito y abierto.



Brilla en los ojos de Paula mi viejo, 
y en mí, la oscura huella del pasado
con el valor de un íntimo legado
que va cobrando vida en los espejos. 





II

 ¿ Qué dejaré...    / además de papeles 
multiplicando polvo y rimas vanas
sobre los folios teñidos de canas
en el paisaje de tus anaqueles ?




¿ Qué dejaré en aquellos que sucedan
y sobrevivan justo en el instante
en que la suerte, Destino mediante
dicte a mi oído que ya nada q
ueda ?




¿ Quién llevará en la mirada el color 
que fue de luz al tacto de tu piel, 
quién guardará en su alma el oropel
de tanto verso labrado en tu honor ? 




¿ Quién gritará mi nombre sin sonido,
en eco sordo, sin que sepa el mundo
la evocación de ese nimio segundo
en que el recuerdo le gane al olvido ?















¿ Qué quedará de mí sobre tu cama
cuando mis hojas caigan de su rama…?































¿Qué dejaré / además de papeles 
en el paisaje de tus anaqueles ?













REPORTE DE LA SITUACIÓN








Soy madera que fue carne, que fue al hueso, 
por la breve finitud que dura un beso.
_________________________________



















Yo dibujo precaria fantasía
con efímera tinta de colores.
Oculto las espinas, muestro flores,
y todo bajo el título: ¨POESÍA... ¨ 



Escondo cada lágrima y las penas
(sin gloria) bajo alfombras discursivas.
Y a la cal - insidiosa y destructiva - 
la disfrazo con paladas de arena.







Perdida en laberintos de tristeza
 tan solo exhibo el sol ¡ nunca la sombra !
Tengo un hueco en el alma que te nombra
y una herida invisible, que se expresa... 








Soy histrión, soy mentira, soy desliz,
soy madera que fue carne, que fue al hueso, 
por la breve finitud que dura un beso, 
como el iris,  que en el cielo vive un tris; 



con la faz de una muñeca que articula
pasos falsos y palabras sin matiz, 
y a quien nunca le ha crecido la nariz
a pesar del centelleo que simula. 













Soy la bruma que se oculta atrás de un sueño.
Tenue luz, lámpara en mano, sin el Genio… 























Tenue luz, 

lámpara en mano, 

sin el Genio… 

















soy la bruma que se oculta atrás de un sueño.














ESTA VIEJA COSTUMBRE




Este oficio gratuito de firmarte cada verso...

















De la vieja costumbre de adorarte,
guardo un mapa del Sur, que se borró, 
una flecha a tu nombre, que falló, 
y un bajel que ha rendido su estandarte.



Un disfraz del Quijote, sin la espada,
un endeble rocín, que no da más, 
una rota bandera de la paz
y un papel con tu letra dibujada.



Un oficio gratuito de firmarte
cada verso y la estoica cuadratura
de un teclado cerril - cuya locura -
ha agotado el recurso de esperarte.



Una grave omisión de la cautela, 
un pecado de exceso de ternura,
el rumor de la lluvia, y la tortura
de tu ausencia en continua duermevela.








Los amores que a más hondo se animan…
son aquellos que apenas si rozaste,
son aquellos que nunca te olvidaste,
son aquellos que ya no te lastiman.



Como el  tordo cautivo, que por viejo,
va perdiendo las plumas, no las mañas,
esta antigua costumbre es tan extraña
que te vive acechando en el espejo.




Y es nostalgia, que aún sin amargarte,
no es tan fácil sacártela de encima,
no te choca de frente, no te intima,
pero tiene el tupé de emocionarte,




¡igualita, che… !






a esta vieja costumbre de adorarte.















VOY A DEJAR DE QUERERTE












I

Voy a dejar de quererte
el día que vuelen vacas,
que el agua se vuelva vino
y que la sangre sea blanca.


Cuando Adán diga que no
a la jugosa manzana,
y cuando vea a Afrodita
en pantuflas y arrugada.




 II

Yo voy a dejar de amarte
porque sí, como si nada, 
la noche en que el sol se quede
colgado de mi ventana.


Cuando la luna se muestre
rectangular o cuadrada
y un perro verde me ladre
tempranito a la mañana.





III

No voy a dejar de amarte
aunque me envíes la carta
diciendo que me borrás 
para siempre de tus mapas.




O te diluyas sin ruido,
sin reproches y sin lágrimas, 
sin versos y sin razones, 
sin cursarme una palabra.




Tampoco en el caso aquel
que -sin quid alguno- hayas
decidido no impugnar
el fallo de esta distancia. 





IV

Te voy a extrañar. Sabés
que milito en la Nostalgia
con una energía antigua
y una misión becqueriana.




Nací así. No me arrepiento
de ser Julieta frustrada,
Penélope en decadencia
y Helena descascarada.








V

Y si acaso un día no ves
señal de vida en mi playa, 
espero que te esmerés
con epitafio de estampa,




y de mi cese de acción
te habrá de aclarar la Parca,
si es que acaso algo te explica,
porque explicar no le cuadra.





VI


Pero pretendo esperarte,
mis ambiciones se amparan
en una fe quijotesca, 
hereje y destornillada.




Cuando la muerte es de a dos
-ya se sabe... - es más romántica,
y relumbra en forma eterna
con una luz shakesperiana.





Y en este impuro romance
de octosílabos con mácula,
firmo estos votos al pie,
sin que me tiemblen las alas,



en un abril oxidado
a fuer de nubes y lágrimas, 

como el que escribe en la arena
con el coraje del agua.














¡ SE ME HIZO TARDE... !!!!!!!















Se me hizo tarde para la virtud
y en el reparto del agua bendita,
sin intención, me equivoqué de ermita,
con un problema grave de actitud.



¡Ay…! de las lenguas que como bufandas
terminarán ahorcando el propio cuello
amoratado de todos aquellos
que mal sembrando sus ponzoñas andan.



¡ Porque, cuidado! que, quien juzga tanto
y se entretiene mucho en otros casos, 
se expone al riesgo de pifiar el paso
y de enredarse con el propio manto.



No es novedad que (muchas veces pasa)
por intentar limpiar el piso ajeno, 
se junte tierra con gusto a veneno 
bajo la alfombra de la propia casa.



No vaya a ser que la última manzana, 
por jorobar, se caiga de madura
sobre la testa de los caraduras
que no hacen más que vomitar macanas.



¿Y aquel mortal que esta verdad desmedra?
Puede arrojar mi nombre al fuego eterno,
puede exiliarme al Puerto del Infierno,
puede tirarme la primera piedra.





Yo, por mi parte, transito en la cuesta
silbando bajo y con el pie de plomo, 
con unas cuantas marcas en el lomo 
y mi precaria humanidad a cuestas;








y que al final del incierto camino
me pida cuentas mi propio Destino.














¨ En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨ (J.L.B.)

¨  En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨   (J.L.B.)
Silvina Grimaldi Bonin (ARG)

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