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UNA INVERSIÓN

 



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En las horas que me queden
pondré a la venta mis besos,
los mismos que no quisiste
(redundan los argumentos).
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Conozco a quien pagaría
montañas de oro por ellos,
no voy decir los nombres
porque guardo los secretos.
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Oro y diamantes, quizás,
perlas también acepto.
(El docto sabrá por qué
no cotizarán en pesos...).
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Y con el lucro obtenido,
con todo ese dividendo,
y la renta acumulada
por tan airado comercio,
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voy a comprar un palacio
majestuoso, grande, lejos,
con el oro bien habido
cubriendo pisos y techos,
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que habitaré sin un otro,
sin más compañía y séquito
que la lluvia inmensurable
y los rugidos del viento,
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para invertir todo el día
entre vigilias y sueños,
con sus noches infinitas
de insomnio y de pensamientos,
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en no poder olvidarte
y en escribirte estos versos.
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<ENTRE VIGILIAS Y SUEÑOS>
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SIL.

UN ROMANCE PARA TU CORAZÓN

























Corazón con mil puñales

y mil heridas abiertas,

que dejarán de sangrar

a puro latido y fuerza;





todavía no pudiste

saber que la fibra extrema

no está en la sangre bombeada

sino en el tajo que cierra.







Todo aquello que no mata

multiplica fortalezas,

se vuelve yelmo, coraza,

superación y potencia;




y en el filo del metal

que te ha herido en las contiendas

la ventura te está dando

una invencible herramienta.







No reniegues del puñal

que de la vida a las vueltas,

terminará siendo causa

de tu mayor fortaleza.



Nunca dudes del valor

de eso que en forma de perla,

vos le llamás corazón

(del que quisiera ser dueña).







Y si acaso otra lo fuere,

anoticiarla debieras

que hay una joya invaluable

entre su pecho y sus piernas.




Asimismo, con palabras,

(que más que claro ella entienda)

exigirle que la cuide

como a la más cara gema.








Yo, como Venus marchita,

sin brazos,  rozo tu estela

con este engarce de versos

convertidos en poema,




para darte garantías

y sentar jurisprudencia,

que te espolee a querer

tan solo a la que te quiera.









No debe rogar amor

el caballero que sepa

que vale todas las lágrimas

de las damas que lo acechan.



No debe rogar amor,

sino darlo a manos llenas,

y recibirlo ¡tan solo

de aquella que lo merezca!










Y si un día te acorrala

una voraz nube negra,

no te olvides que es de ahí,

de donde cae el agua fresca;




esa que lava la sangre,

esa que te abre las puertas,

la que te muestra el camino,

la que te espanta la niebla.








Y en esta instancia, me animo

a firmarte una promesa

de adoración sin reparos,

cláusulas, vetos ni reglas,





pidiendo a cambio tan solo

que tu olvido no me hiera,





y que después,  el Destino




con sus alas






nos envuelva…























































nos envuelva…

























LA VIDA ES SUEÑO

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Que la vida es sueño, dijo,
cierto autor en cierto texto.


Qué divino hubiera sido,
qué no daría por ello…


En un palacio de Itaca
haber tejido ese lienzo.


Frente a un magnífico rey
haber leído mil cuentos.


A la pluma de Gustavo
haber inspirado un verso.


Haber sido ese bastón
en que apoyaba el * Maestro.


O el perro que pudo ser
la luz que guiaba a Homero.


O la tinta dulce y ácida
de la letra de Quevedo.


O la autora irrefutable
del mejor de los sonetos.


O la trama de tus sábanas,
o el marco de tus espejos.


O abrir una carta tuya
confesándome un secreto,


diciendo que me querías;

y que además, fuera cierto…

















Qué divino hubiera sido,
qué más espléndido sueño…
















MEDIR EN LÁGRIMAS

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larmes











No quiero medir en lágrimas
todo el tiempo transcurrido.


Quiero medirlo en abrazos,
quiero medirlo en latidos.


En carcajadas, en besos,
en los versos bien paridos,


en cada gota de lluvia,
en cada libro leído.


En los instantes de gloria
(que, aunque no fueron muchísimos…)


fueron más que suficientes
para amparar lo que digo.


En las personas que adoro,
en los recuerdos más lindos,


en el fiel de la balanza
inclinado hasta el delirio.


En los vestigios de Dios
revelados en mis hij@s.


En los blasones de aire
de llegar a un objetivo.


En el íntimo laurel
de ver un sueño cumplido.


En esos dulces milagros
que te trajeron conmigo,

y en el amor que te guardo.





En eso quiero medirlo.















¨ En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨ (J.L.B.)

¨  En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨   (J.L.B.)
Silvina Grimaldi Bonin (ARG)

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