NO ME QUEDA OTRA...











Me pasé de vueltas, de raya, de historia
y también de rosca, de calle, de viva.
Como el coronel, no tengo quien me escriba,
y en algún derrape perdí la memoria.



Se me están riendo en la cara Las Horas
y en cualquier momento ganan la partida
de este laberinto donde, convencida,
Ariadna me mira de afuera y me ignora.



En fin, ni Teseo, ni atisbo de Toro,
ni esperanza alguna de encontrar la puerta
y menos aún de dibujar la cierta
palabra que imite en algo al Hilo de Oro.







Diciembre
cayó ante mi puerta de bruces,
las olas borraron todas nuestras huellas
y pensé que eran un millón de estrellas
lo que apenas eran un millón de luces.


Enero se fue quemando a fuego lerdo
y en el diccionario de Bierce ya no hay forma
de encontrar alguna acepción cuya norma
logre definir al menos tu recuerdo.


Febrero murió de puro aburrimiento
en un calendario de pasiones mocho  
con frío en los pies del uno al veintiocho
y una cama floja de fuego y cimientos.



Y así llegó Marzo..., Ocho, sin un daño
ni perjuicio, pena, ni gloria, ni prez,
canté los cuarenta (los cuarenta y tres)
y ni te enteraste de mi cumpleaños.






Ante un panorama tan cruel… yo diría:
que no queda otra que escribir poesía…



























Y... no queda otra...





























PARTE DIARIO








Lejos están los ríos, los volcanes, 
el sugerente ruido de la lluvia, 
el deseo del mar, la luna rubia
de una imposible noche nuestra. Panes


y peces que agonizan, rotos, magros, 
esperan en canastas sin bonanza
la mano que devuelva su esperanza, 
el signo que depare algún milagro.




Atardece, mi amor... Sobre los tallos
las flores se resignan sin encono
a la evasiva luz, al abandono 
errático y fatal del postrer rayo. 












No me resigno yo.  Nunca firmé
un pacto con las sombras. 

Ni lo haré.



















Pero atardece, mi amor.


































Atardece...





















MI ODISEA












Yo te quise. Y Dios sabe que te quise.
Yo intenté cruzar el mar con un barquito
de papel. Bastaba verlo… pobrecito…
para hilar que era de locos lo que hice.



La Odisea fue de atar- ni el Dublinés- 
ni las páginas de Homero han reflejado
lo que en pos de tu atención yo he navegado.
Sin embargo – ni una palma, ni una prez, 



ni la historia con mi nombre vindicado, 
ni una estatua, ni un trofeo, ni un laurel,
ni tampoco sobre algún triste anaquel
un volumen con mi amor eternizado.

















Pero aún, sin ser famosa como Ulises…
yo te quise. ¡Y Dios sabe que te quise!











UN MINUTO DE SILENCIO













I

Bendito sea el que siente
que puede vivir con él,
estar solo y serse fiel
continua y sinceramente.


Estar rodeado de gente
no es sinónimo obligado
de sentirse acompañado
o ser feliz por reflejo.
Podemos estar muy lejos
y parecer al costado.






II


No hay compañera más sabia
que la íntima soledad,
para engendrar voluntad
y desalojar la rabia.


Sin su recóndita savia
el árbol no crecería,
las hojas no nacerían
y menos aún las flores…
(Los más hermosos colores
se gestan sin compañía).





III


Ergo, el mensaje es bien claro:
La savia nutre y asombra
sólo si avanza en la sombra,
hasta volverse un amparo.


La soledad es un faro
que nos da miedo de lejos,
(como todos los espejos)
que nos devuelven verdades
y nos dicen obviedades
en cada feroz reflejo.





IV

Pero también la palmaria
y tajante conclusión,
la luz de plena razón
y la respuesta preclara.


Mirar nuestra propia cara
tiene una doble resulta:
saber quién detrás se oculta
del cristal silente y cauto…
y vencer el miedo infausto
que en silencio nos insulta.




V


Queda el mundo exonerado
de nuestras propias erratas
y de toda quinta pata
que le hayamos encontrado


al pobre gato cansado
 de escuchar tantas quejosas
declaraciones. Hay cosas
de las que hay que hacerse cargo
para salir del letargo
que acecha bajo las losas.




VI


Un minuto de no hablar
no siempre es señal de duelo,
sino que implica el consuelo
de volvernos a encontrar


(después de tanto llorar)
y a transigir ¿ por qué no ?
con nuestro más hondo yo,
que a pesar de ser un juez,
¡ es el único ! (tal vez...)
que nunca nos traicionó.







































Bendito sea el que siente
que puede vivir con él,
estar solo y serse fiel
continua y sinceramente.

























UN ROMANCE PARA TU CORAZÓN

























Corazón con mil puñales

y mil heridas abiertas,

que dejarán de sangrar

a puro latido y fuerza;





todavía no pudiste

saber que la fibra extrema

no está en la sangre bombeada

sino en el tajo que cierra.







Todo aquello que no mata

multiplica fortalezas,

se vuelve yelmo, coraza,

superación y potencia;




y en el filo del metal

que te ha herido en las contiendas

la ventura te está dando

una invencible herramienta.







No reniegues del puñal

que de la vida a las vueltas,

terminará siendo causa

de tu mayor fortaleza.



Nunca dudes del valor

de eso que en forma de perla,

vos le llamás corazón

(del que quisiera ser dueña).







Y si acaso otra lo fuere,

anoticiarla debieras

que hay una joya invaluable

entre su pecho y sus piernas.




Asimismo, con palabras,

(que más que claro ella entienda)

exigirle que la cuide

como a la más cara gema.








Yo, como Venus marchita,

sin brazos,  rozo tu estela

con este engarce de versos

convertidos en poema,




para darte garantías

y sentar jurisprudencia,

que te espolee a querer

tan solo a la que te quiera.









No debe rogar amor

el caballero que sepa

que vale todas las lágrimas

de las damas que lo acechan.



No debe rogar amor,

sino darlo a manos llenas,

y recibirlo ¡tan solo

de aquella que lo merezca!










Y si un día te acorrala

una voraz nube negra,

no te olvides que es de ahí,

de donde cae el agua fresca;




esa que lava la sangre,

esa que te abre las puertas,

la que te muestra el camino,

la que te espanta la niebla.








Y en esta instancia, me animo

a firmarte una promesa

de adoración sin reparos,

cláusulas, vetos ni reglas,





pidiendo a cambio tan solo

que tu olvido no me hiera,





y que después,  el Destino




con sus alas






nos envuelva…























































nos envuelva…

























¨ En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨ (J.L.B.)

¨  En nuestro amor hay una pena que se parece al alma.¨   (J.L.B.)
Silvina Grimaldi Bonin (ARG)

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