SIMETRÍAS
Designio
especular el de la historia
de esta oscura simiente de mi padre,
muerto en vida, por causa del desmadre
de sus sueños, que no vieron la gloria.
de esta oscura simiente de mi padre,
muerto en vida, por causa del desmadre
de sus sueños, que no vieron la gloria.
Ahogar su propia luz para que yo
declinara militar en la ceguera,
y sólo en un instante comprendiera
que soy su legataria; y que no
hice bien en taparlo con mi alud
de reproche anodino, de consejos,
¿quién me ha visto increpar al propio espejo
suponiendo una pauta de virtud …?
En el sayo del juez he comprendido
que no pude evitar el paso en falso,
que construyo en mis tierras un cadalso,
que multé lo que soy – y lo que he sido;
que agoté los discursos, que es momento
de ir echando raíces en el viento.
COYUNTURA
Hasta aquí, los pasos del cobarde
con la huella pálida y borrosa;
hasta aquí, lo frágil de la rosa
inclinando el porte ante la tarde.
Hasta aquí el escrúpulo del ciego
recelando el ancho del camino;
inclinando el porte ante la tarde.
Hasta aquí el escrúpulo del ciego
recelando el ancho del camino;
hasta hoy, lo vacuo y anodino
de pedir disculpas sin sosiego.
Hasta esta hora de quebranto
la feroz instancia dilemática;
de pedir disculpas sin sosiego.
Hasta esta hora de quebranto
la feroz instancia dilemática;
hasta hoy, la báscula traumática
de medir el tiempo por espantos.
Hasta aquí el espíritu del leso;
hasta aquí, la anemia del que teme
de medir el tiempo por espantos.
Hasta aquí el espíritu del leso;
hasta aquí, la anemia del que teme
y no quiere abrir aunque se queme
el torreón que lo ha tenido preso.
Hasta este instante, la fatiga
de arrastrar la piedra hasta la cumbre;
el torreón que lo ha tenido preso.
Hasta este instante, la fatiga
de arrastrar la piedra hasta la cumbre;
hasta este punto la quejumbre
de la voz del juez de la conciencia.
Hasta hoy – no más – con la testuz
hacia el suelo, para no ver la luz.
de la voz del juez de la conciencia.
Hasta hoy – no más – con la testuz
hacia el suelo, para no ver la luz.
No más.
PEDIDO EXPRESO
COMO EN EL TANGO
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fue de anchas tristezas, no muy santas, como el ángel caído, que de tantas... |
Nunca pude escribir desde la paz,
a la sombra de un viejo paraíso,
con el viento a favor, Dios no lo quiso,
y yo no lo objeté ¡faltaba más…!
a la sombra de un viejo paraíso,
con el viento a favor, Dios no lo quiso,
y yo no lo objeté ¡faltaba más…!
Fue de sangre la tinta, fue de bronca,
fue de amargo y salobre río abajo,
y de fiebre en la piel, profundo el tajo,
censurados los gritos, la voz ronca.
Fue de pura emoción, como en el tango,
y de anchas tristezas, no muy santas,
como el ángel caído, que de tantas,
se allanó a la nostalgia de su rango.
Justifican mis versos: este amor,
el golpe que no di en la otra mejilla,
el coraje de nadar hasta tu orilla
y el daño de tu ausencia, ese motor…
No he logrado escribir desde el sosiego.
Que el Infierno no me prive de su fuego.
NEVERNESS
UNA CARTA PARA MI HERMANO
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Todos morimos un poco, todos nacimos de nuevo, y rompimos el asfalto, porque era así, o rompernos _________________________________ |
Por la sangre que nos une,
ayer, junto con tus huesos,
se ha quebrado el odio antiguo
y ya es patrimonio de ellos,
de todos los que pintaron
la cruz escarlata y negro
sobre el arnés destruido
de nuestros heridos pechos.
Que se queden con sus juicios,
sus verdugos, sus prefectos,
y hagan arder en la hoguera
a otro culpable, a otros reos.
Que ya pagamos con creces,
que fue más que alto el precio,
que ya hay que soltar la piedra,
que ya hay que enfrentar al cierzo.
Ayer, en el mismo golpe,
al látigo de tus miembros,
se anularon los conjuros,
se aniquilaron los miedos,
cesaron los enemigos,
se murió el remordimiento,
se purgaron los pecados,
los tuyos, los míos; nuestros
se murió el remordimiento,
se purgaron los pecados,
los tuyos, los míos; nuestros
deberes fueron cumplidos,
y todo el dolor interno
se trasladó a carne viva,
y a piel quemada con fuego.
y todo el dolor interno
se trasladó a carne viva,
y a piel quemada con fuego.
Lo que se estaba incendiando
en el alma, bien adentro,
se estrelló contra el asfalto,
las manos rotas, los dedos
como cristales de roca,
como puñales de hierro,
dando vueltas en el aire
como las hojas del viento.
Ayer, de las siete vidas:
una enterraste en el suelo,
la destrozaste en el barro,
la subastaste en el cielo,
la mordiste con los dientes,
la escupiste con el cuerpo;
quizás – ni el Diablo lo sabe –
la destinaste al Infierno.
¿ Y de las seis que te quedan... ?
dilapidá los deseos,
esquivá los laberintos,
desentrañá los misterios,
y perdoná al que te mira
en el fondo del espejo,
como si fuera enunciado
el onceavo mandamiento.
Todos morimos un poco,
todos nacimos de nuevo,
y rompimos el asfalto,
porque era así, o rompernos.
Y de las propias cenizas
de la amargura y el miedo,
resucitamos la sangre:
ayer, junto con tus huesos.
como si fuera enunciado
el onceavo mandamiento
POEMAS
Vos
los vas a encontrar cuando no quieras,
en busca de otra cosa, a la deriva,
una tarde futura de tu vida,
lejana, en un instante cualquiera.
en busca de otra cosa, a la deriva,
una tarde futura de tu vida,
lejana, en un instante cualquiera.
Poblando los dormidos anaqueles
de tu casa. Ya mustios, ya olvidados,
militando en las hojas del Pasado,
cuando estés removiendo otros papeles.
Vas a verlos privados de su brillo,
dibujadas las letras, como códigos,
regresando – igual que hijos pródigos –
deslucido el papel, tan amarillo;
con las tapas ajadas, con el roto
y anodino discurso de quien hizo
mil poemas gritando que te quiso,
¿ y en el ángulo gris ? : la antigua foto.
Un espejo fugaz con nuestro ejemplo:
un temblor en el lago de la historia
con la breve inquietud de la memoria
y el recuerdo erigido como un templo.
Vos los vas a encontrar… y sólo así
obtendrá su blasón lo que escribí.
Sólo así.
YO CONFIESO
Quizás tenga razón Pedro, y ya no haya forma de pedir perdón...
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Confieso que he pecado, que he
mentido,
que a veces he jugado a lo prohibido...
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Confieso que he pecado, que he
mentido,
que más de alguna vez tomé el atajo,
que he dado y recibido golpes bajos,
que a veces he jugado a lo prohibido.
que más de alguna vez tomé el atajo,
que he dado y recibido golpes bajos,
que a veces he jugado a lo prohibido.
Que soy de carne y hueso; lo imperfecto
me corre por la sangre con su brío
y va debilitando el cuerpo mío
con un disparo sórdido y directo
al alma – que en la espalda- me ha impactado.
Ha sido mi palabra débil, vana;
los pasos fueron falsos, y en la humana
miseria de mis yerros me he asfixiado.
Ha sido mi palabra débil, vana;
los pasos fueron falsos, y en la humana
miseria de mis yerros me he asfixiado.
Que amé sin condición, que fue muy tarde,
que no me equivoqué, o al menos creo
no hablar bajo la ergástula del reo
que ampara con discursos ser cobarde.
Perdón pido a mis hijos y a otros hijos;
y a aquellos que yo herí sin alertarme
de cuánta desazón iba a costarme
el día que la Sombra me maldijo.
En medio del castigo y del letargo,
quizás, cuando las horas se diluyan
y ahí, donde mi Tiempo se destruya,
me dejen declarar que (en mi descargo) :
mi corazón fue grande como un río;
y un plus: que transformé tu nombre en oro,
y he sido portadora de un tesoro
de apego inmensurable por los míos.
Tal vez - por tanto amor y tanta pena –
el Cielo me reduzca la condena.
Tal vez...
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